sábado, 17 de julio de 2010

El Dr. Jacinto Convit y sus vacunas

Max Römer Pieretti



De vez en cuando es bueno vanagloriarse de tener gente buena entre los venezolanos. Más allá de la política -de la que escribimos siempre en este blog- hoy vamos con el aplauso por delante para Convit y sus vacunas.
No es un aplauso por las últimas del cáncer, sino por todas las que ha desarrollado por la vida entregada a su pasión, la investigación médica.
Debo compartir que estas líneas son sentidas y sinceras. Conocí al Dr. Jacinto Convit por haberlo entrevistado largamente para escribir un guión sobre su vida y obra, oportunidad que me dejó el grato sabor de conocer a la gente buena de esa ciencia silenciosa, esa del hacer diario sin mirar atrás mas que la salud que se otorgará ese nuevo día, luego fui su paciente.
Vacunas lleva las de la lepra y las del cáncer de seno, colon y estómago. Poca cosa dirían algunos del ámbito de las políticas públicas, pero mucho en el avance de la ciencia y mucho más en la procura de la simpleza que pretende como paga, una sonrisa.
Este prohombre, merece el reconocimiento universal por su labor y por el mejor ejemplo contra los achaques porque tiene una edad de esas que asombran, 96 años. Si se hubiese apegado a las normas de jubilación, desde hace 30 años estaría en su casa viendo la televisión sin aportar nada. Mas como batallador, asiste a su puesto de trabajo en el Hospital Vargas sin que medien asuntos políticos, sólo la necesidad de búsqueda de su sapiencia clínica, para alcanzar mejoría.
Convit no ha pretendido jamás reconocimientos, ni necesita ropajes para hacer su trabajo. Se inoculó de salpicaduras de vida para que creciera el virus de la bondad dentro de sí y se vacunó para le resbale lo fútil, lo superficial. Un médico que ha devuelto al país la formación recibida, la confianza depositada y la oportunidad de construir.
Ya es la segunda vez que se le postula para el Premio Nobel de Medicina. Seguramente le gustaría recibirlo, y lo merece sin duda, pero si hay algo que le gusta a este hombre sencillo, coleccionista de cachicamos de juguete, madera, semillas, metales, es saberse útil y eso, Dr. Convit lo hace con creces.
¡Gracias!


romer.max@gmail.com