jueves, 5 de agosto de 2010

Así es la Historia de nuestros grandes hombres

Por: Lus E. Rangel M.
Fecha de publicación: 16/10/09


....Al ilustre venezolano Humberto Fernández Morán, creador del cuchillo de diamante, entre otros avances extraordinarios para la física de su tiempo, le negaron este bien merecido premio, porque nunca quiso nacionalizarse estadounidense, requisito indispensable para acceder a este reconocimiento; porque uno de los fundamentos sicológicos del dominio de ese país es la idea de que de él han sido los mayores genios del mundo; aun cuando su mayor especialidad es arrebatárselos a otros. Si no existe, podría crearse un premio nacional con su nombre, para reivindicarlo.

No pretendo desconocer los méritos de los estadounidenses que han contribuido al avance científico de ese país y del mundo; pero, un Premio Nobel para un venezolano, hace varias décadas, hubiese determinado que otros criollos se sintieran estimulados a realizar un esfuerzo adicional por alcanzar grandes metas en la ciencia, y quién sabe cuál sería el desarrollo actual de Venezuela; de no haber existido y continuar existiendo esos obstáculos.

De la tan perfectamente planificada obstaculización del desarrollo tercermundista, del cual el desconocimiento de méritos forma parte, no ha escapado el doctor Jacinto Convit con su vacuna contra la lepra. Llegó a tal extremo que los ingleses reclamaron la paternidad para arrebatarle la propiedad intelectual; pero, Convit, conocedor de la realidad científica mundial, les “colocó un peine” con la variedad del cachicamo utilizado para sus experimentos y “los súbditos de la reina cayeron”. El cachicamo de Convit no trabajó para la lapa de los ingleses.

En un rango mucho menor, pero que refleja la realidad de la investigación científica y el desarrollo tecnológico, de los cuales son víctimas los “países tercermundistas”, por la lentitud que padecen aún para adaptar la tecnología de otros países, está el clásico de la lavadora de burbujas, creada por un venezolano, y al cual los asiáticos le arrebataron la propiedad intelectual, luego de una exhibición pública, e iniciaron inmediatamente su producción a escala industrial. El venezolano creador del motor que funciona con “energía de punto cero” (sin necesidad de conectarse a un sistema eléctrico) teme que al él le ocurra lo mismo, y mantiene su secreto.

A la mayoría de nuestros investigadores que han realizado estudios en el exterior, les fue asignado un módulo específico de alguna gran investigación, cuyo propósito real nunca conocieron. Algunos se entusiasmaron tanto por el tema que se que se olvidaron que habían ido a ese lugar a obtener un conocimiento que le fuera útil a nuestro país y terminaron permaneciendo fuera de nuestra patria; tanto por el monto de los ingresos como por la esperanza de que sus esfuerzos serían reconocidos con un premio de renombre.

¿Cómo se sentirán ahora que saben la verdad sobre esos reconocimientos? Como usted y como yo: ¡molestos de que nos crean estúpidos! ¿Por qué no se le concede el Premio Nobel de la Paz al Maestro Antonio Abreu, creador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles, las cuales nos permiten alcanzar la paz interna a intérpretes y escuchas? ¡Iniciemos la campaña para lograrlo!



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