martes, 1 de octubre de 2013

Venezuela en deuda con Jacinto Convit





Creo no estar errado si afirmo, que el eminente médico-científico Jacinto Convit , a lo largo de su esplendorosa existencia, ha sido testigo en cuerpo presente de los acontecimientos más importantes ocurridos en nuestra nación. Obviamente, vivió en carne propia la felonía de dictaduras (la de Gómez y de Pérez Jiménez) y las bondades de la democracia con todos sus defectos, pero democracia al fin.

Este grande hombre que recién acaba de cumplir cien años de edad mantiene latente la esperanza de muchas personas que padecen de cáncer. Es digno de admiración, porque no se envanece por los numerosos reconocimientos internacionales, que le han sido conferidos a lo largo de su fructífera carrera como médico y científico, y tampoco “le quita el sueño el Premio Nobel”, como lo afirmara a una periodista que lo entrevistó hace apenas unos días. Sigue en su empeño y mantiene latente su afán y fe por brindarle a la humanidad, la noticia final de que la enfermedad que se ha convertido en la más terrible pesadilla del ser humano, encontró por fin el antídoto que permitirá a quienes la padecen, sonreírle a la vida agradecidamente.

El Dr. Convit es el más digno y vivo ejemplo para los venezolanos, que debemos sentirnos orgullosos de este bondadoso hombre, que mantiene consultas gratis con pacientes que acuden a él en procura de sus sabias atenciones. Digno de admiración, porque no deja de lado la esperanza de conocer en vida el resultado de su tenaz esfuerzo científico. No habrá reconocimiento alguno que pueda recompensar el fruto de su ardua labor investigativa, que Venezuela entera le agradece. Su empeño y afán por ser útil a la humanidad lo llevó a crear una fundación que preside, y que entre sus proyectos contempla la instalación de una plataforma tecnológica, con la cual se puedan realizar estudios genéticos y moleculares, así como diagnósticos a pacientes, a través de un centro de medicina molecular.

Creemos no pecar en exceso, si nos atrevemos calificarlo como uno de los venezolanos más preclaros del pasado y presente siglo y que su obra dejará honda huella en nuestro país y en el exterior , pues su investigación científica no se detiene y por el contrario pese a su centenaria edad, mantiene viva la esperanza de alcanzar su más anhelado sueño del diagnóstico precoz de tumores en la recién creada Unidad de Diagnóstico Molecular de Tumores Pediátricos, para cuyo efecto firmó un convenio con el Hospital de Niños J.M. de Los Ríos .

En esta tarea lo acompaña otro eminente médico y también científico, el Dr. Alberto Paniz Mondolfi, quien actualmente se encuentra realizando investigaciones en el Laboratorio de Microbiología Clínica de la Universidad de Yale en los Estados Unidos, debido a que las plataformas tecnológicas para los estudios de genoma no están disponibles todavía en Venezuela. Pero existe la confianza de que pronto se conocerán interesantes resultados del trabajo científico, que llevan adelante y que serán publicados y conocidos durante la presentación oficial de la Fundación.

Esta fecunda obra de carácter científico que se llevará a cabo en la Fundación Dr. Jacinto Convit, abordará otros proyectos de investigación, cuyo fin es el de proteger, conservar y darle continuidad al legado del eminente científico venezolano, pues además del cáncer también promueve la investigación del mal de chagas, leishmaniasis, lepra y otras enfermedades endémicas y tropicales.

Venezuela está en deuda con el Dr. Jacinto Convit, quien muestra su alegría y satisfacción porque internacionalmente se está empezando a tocar el tópico de la inmunología tumoral, uno de los pilares fundamentales de su investigación conjuntamente con el Dr. Paniz Mondolfi.

Hace más de dos mil seiscientos años Buda decía que el ser humano tendría siempre que lidiar con el sufrimiento y la pena sin importar el lugar en que viva ni la posición económica y social que tenga. Decía, que todas las personas deben sobrellevar al menos ochenta y tres problemas relacionados con el trabajo, la seguridad económica, dificultades con las relaciones personales, temores por las potenciales enfermedades, ansiedad frente al éxito o fracaso y otras razones más; y, sin embargo, que el problema mayor era otro, el número ochenta y cuatro: la ansiedad permanente de no querer tener ningún problema. Y esa pareciera ser la filosofía de la vida del Dr. Convit.

Así como existen responsables de hacer obras públicas, educar con las ciencias, administrar justicia, entregar la palabra divina, y otros asuntos, deberían existir autoridades éticas que den ejemplo a la comunidad, que combatan éstas enfermedades que amenazan con no tener remedio, en cada hogar, barrio y ciudad. Y una de estas autoridades innegablemente sería el Dr. Convit, quien con su labor científica, para muy pocos venezolanos desconocida, nos permite solazarnos y alegrar el espíritu, en momentos en que el país enfrenta la mayor crisis que jamás se pudo haber imaginado.

Gracias Dr. Convit, Venezuela está en deuda con su fecunda obra y su intachable conducta ética, ejemplo para las generaciones del presente y del futuro. ¡Que Dios le de muchos años más de vida y feliz existencia!



careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

lunes, 23 de septiembre de 2013

El desarrollo científico del país permeó las capas del mundo político


Hablar de la ciencia en tiempos del Dr. Jacinto Convit, es regodearse en los avances de un país que con el esfuerzo e intelecto de sus hijos, pasó de la ruralidad al modernismo.

imagesSon cien años de lucha en los cuales nuestro sistema educativo se mejoró y amplió para darle cabida en sus aulas a jóvenes que desde el interior del país comenzaron a educarse para posteriormente, con el esfuerzo de sus familias salir de sus pueblos a buscar la continuidad de su formación, para finalmente convertirse en los “Santos Luzardo”, que lucharon y vencieron el atraso de un país.

Esta mejora del sistema educativo lleva a lo largo de un siglo, a la creación y multiplicación de escuelas, liceos y universidades en el interior del país, de manera que los nuevos profesionales se pudieran formar a la sombra del hogar.

Fueron años en los cuales esclarecidos hombres como el Dr. Francisco de Venanzi, con una visión futurista del país crea la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, AsoVac, y poco después crea FUNDAVAC, igualmente cristaliza sus esfuerzos en la creación de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela.

Un siglo donde se realizaron estudios serios sobre las enfermedades tropicales, donde sobresale la labor de un yaracuyano de estirpe, como lo fue el Dr. Félix Pifano.

Años en los cuales el Dr. Arnoldo Gabaldón, un médico trujillano que en tiempos de democracia se puso las charreteras de General y vence en dura batalla al paludismo. Fueron años de arduo trabajo en los cuales los gobiernos sembraron al país con acueductos, carreteras, vialidad rural, sistemas de riego, y se electrificó la nación.

Un brillante zuliano, el Dr. Humberto Fernández Morán crea el Instituto Venezolano de Investigaciones Neurológicas y Cerebrales, IVNIC.

Con la llegada de la democracia, un caraqueño excepcional, el Dr. Marcel Roche, organiza a partir de lo hecho por el Dr. Fernández Morán, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC, donde se le dio cabida a todo venezolano con interés en la investigación, en cualquiera de las ramas del saber.

Fue un siglo en el cual un falconiano junto con un caraqueño, los Drs. Tulio Arends y Miguel Layrisse, descubren el marcador genético “Diego” que demuestra el origen mongol de nuestra población indígena, o sea que por el estrecho de Bering y desde Asia se pudo poblar América.

Pero en otras áreas del conocimiento se produjeron avances significativos. Así con orgullo podemos hablar del maíz Obregón, con el cual el Dr. Pedro Obregón aportó mucho al desarrollo agrícola del país.

El desarrollo científico del país permeó las capas del mundo político y en 1976 se creó El Primer Plan Nacional de Ciencia y Tecnología. Una década después se creó La Comisión Nacional de Biotecnología, que presidida por el Dr. Convit realizó grandes esfuerzos para el desarrollo de país.




Presidente de la Fundación para el Avance de la Ciencia (Fundavac)

martes, 17 de septiembre de 2013

“Jacinto Convit, una revolución en cámara lenta”

Opinión|Félix J. Tapia
Biólogo de la Universidad Concordia (Canadá), con estudios de Inmunología en la Universidad de Londres (Inglaterra). Ha publicado alrededor de 100 artículos científicos en revistas especializadas. Fue secretario de Actas y de Organización y vicepresidente de la Sociedad Parasitológica Venezolana. Además, fue fundador del Club de Inmunología Experimental, presidió la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (Asovac) y recibió el Premio Fundación Empresas Polar “Lorenzo Mendoza Fleury” (2005). Miembro del comité editorial de la revista Immunobiology, hoy es jefe del Laboratorio de Biología Molecular y gerente coordinador del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la UCV



Un poco de  Historia sobre la Lepra en Venezuela

Félix  J. Tapia. “La lepra es una enfermedad en cámara lenta” esta frase se la oí al inmunólogo y dermatólogo, Mauricio Goihman-Yahr, hace varios años y me pareció excelente para describir a una enfermedad que ha perseguido a la humanidad por siglos, y de la cual todavía se conoce muy poco. De la misma forma, la investigación sobre la lepra ha sido ha sido un proceso lento y ha involucrado a individuos de una gran paciencia y mucha dedicación.

La enfermedad de Hansen o lepra cautivó a Jacinto Convit cuando comenzó a trabajar con dos de los investigadores leprólogos pioneros en Venezuela, Martín Vegas y Carlos Gil Yépez. Martín Vegas muy bien formado en Francia en microbiología, sifilografía y dermatología. Vegas fue el primero en abrir una consulta de dermatología en el país, hecho que sucedió en el Hospital Vargas de Caracas. Además, Vegas fue el primero en aplicar el rigor científico en los estudios de la lepra y llegó a ser director del leprocomio de Cabo Blanco en Maiquetía.

En este ambiente del Hospital Vargas y el leprocomio, Jacinto Convit en 1937 comienza su pasión por la lepra y su formación dermatológica guiada por Martín Vegas y José Sánchez Covisa.

Para 1942, el grupo de dermatólogos vargistas constituido por José Sánchez Covisa, Martín Vegas, Juan di Prisco, Jacinto Convit y otros eminentes dermatólogos, funda la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venerología. Convit fue su primer presidente, en el bienio1942-44.

En 1943, Convit es ya director del leprocomio de Cabo Blanco y del 1945 al 46 es director de todas las leproserías nacionales. En el 1946 fue el primer director de la División de Lepra del entonces Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, cargo que le permitió lanzar por toda Venezuela una importante campaña antileprosa. Para ello creó 20 servicios antileprosos y 171 dispensarios.

En 1944, Convit se incorpora como dermatólogo en la Cátedra de Dermatología de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en el Hospital Vargas de Caracas y en 1958 llega a ser Jefe del Servicio de Dermatología.

El 1 de enero de 1962 se crea la División de Dermatología Sanitaria, para ampliar las fronteras de la División de Lepra, designación esta última que desaparece. Convit cambia la orientación de la lucha antileprosa, al evitar el aislamiento compulsorio de los enfermos e implementó el tratamiento ambulatorio y el control y protección de sus contactos.

Luego de iniciar los programas de vigilancia y control de la lepra y otras enfermedades endémicas, Convit se plantea el reto de crear un centro de investigaciones científicas. Así, nació el Instituto de Dermatología, que posteriormente se llamó Instituto de Biomedicina (IDB), el cual dirige desde su inauguración en 1972. El trabajo persistente de Convit y su equipo logra que el 2 de julio de 1973 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare al Instituto sede del Centro Internacional de Investigación y Adiestramiento sobre Lepra y Enfermedades afines.

Desde su nacimiento el IDB ha sido el instituto en el área de salud del país más productivo. El Instituto de Biomedicina a lo largo de más de 40 años ha sido un modelo para Venezuela. En ella se conjugan perfectamente la asistencia médica, la docencia y la investigación. Equilibrio que Convit logró uniendo los esfuerzos de la UCV, el Ministerio de Salud y la Alcaldía de Caracas (hoy parte de MinSalud), tarea nada fácil. El instituto ha sido un sitio donde se fomenta la autonomía, la libertad de pensamiento y la gestión del conocimiento. No en balde, el instituto creció en lo académico y transcendió internacionalmente, formando generaciones de médicos e investigadores en varias áreas de la biomedicina.

Entre sus logros académicos además de conformar una red de ambulatorios dermatológicos en todo el país, establecer programas de vigilancia control de enfermedades endémicas como lepra, leishmaniasis, paracoccidioidomicosis y oncocercosis, más de 200 publicaciones científicas, su equipo estableció modelos de inmunoterapia en lepra y leishmaniasis, utilizando antígenos crudos de ambos microorganismos y BCG como adyuvante, permitió obtener resultados importantes en muchos pacientes en Venezuela y otros países del mundo.

A lo largo de estos años, Jacinto Convit ha recibido numerosas distinciones nacionales e internacionales, destacando entre otras a la Soberana Orden de Malta, Grado Caballero “Religionis” (1969), Medalla Armand Frappier del Instituto Armand Frappier de Canadá (1979), Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de España (1987), Medalla “Salud para todos en el año 2000” de la OMS-OPS (1988), Premio “Abraham Horwitz para la Salud Interamericana” de la Fundación Panamericana para la Salud y Educación (PAHEF), Washington (1989), Individuo de Número (sillón No. XXXI) de la Academia Nacional de Medicina, Venezuela (1990), Premio “México de Ciencia y Tecnología” del Gobierno de los Estados Unidos de México (1990) y La Legión de Honor de Francia (2011).

La UCV, a través de su El Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (CDCH), decidió celebrar los 100 años de Jacinto Convit con las siguientes actividades: 1) Realizar y promover una celebración a través de la Redes Sociales, la cual comenzaría oficialmente el 11 de septiembre de 2013, día del nacimiento de Jacinto Convit y terminaría en la primera semana de diciembre 2013; 2) Serie de artículos de prensa para ser publicados en los medios digitales de comunicación nacional, Código Venezuela y RunRunes, bajo el título “La Ciencia en los tiempos de Jacinto Convit”. Los artículos serían algunos solicitados y otros abiertos al mejor estilo de las redes sociales. La idea es aprovechar la celebración, para hablar de la ciencia venezolana; 3) Patrocinar un concurso de ensayos sobre la personalidad de Jacinto Convit a ser premiado y publicado en diciembre 2013; 4) Participar y apoyar las actividades organizadas para celebrar el centenario de Jacinto Convit por el Instituto de Biomedicina (Facultad de Medicina, UCV y Ministerio de Salud).

Los invitamos a visitar la página Convit100 (http://ow.ly/oAAU8) y ser parte de la celebración del centenario de este gran venezolano.

@CodigoVenezuela

Publicado: 10:50 AM, 16 de Septiembre 2013

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nuestro Jacinto Convit cumple 100 años





El doctor Jacinto Convit arriba hoy a 100 años de edad, y la comunidad universitaria de la Universidad Central de Venezuela, se une a la celebración de una vida llena de logros hacia la medicina. El doctor Jacinto Convit, es referencia al hablar de enfermedades endémicas, salud pública e investigaciones pioneras en diversas ramas de la medicina. Convit tuvo un papel relevante en el descubrimiento del medicamento que atacaría la enfermedad de la lepra.

Su obra abarca la creación del Instituto de Biomedicina de Caracas; la Red Nacional de Dermatología Sanitaria; siguió estudiando enfermedades endémicas como la leishmaniasis, lepra y el mal de Chagas, y ha sido el autor de diversos trabajos científicos que ayudan a entender estas enfermedades tropicales.

A continuación un artículo publicado en el Diario La Nación sobre este importante venezolano:

Es catalogado uno de los protagonistas de la historia de Venezuela por sus aportes a la ciencia médica nacional e internacional. Descendiente de un español catalán Frances, Francisco Convit y de madre venezolana, de origen canario, Flora García Marrero; Jacinto Convit García, nació en Caracas, el 11 de setiembre de 1913. Fue un alumno destacado en bachillerato. En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, donde egresó con el título de Doctor en Ciencias Médicas en 1938. Desde estudiante de medicina se interesó de manera especial por los enfermos de lepra. Como médico impulsó una campaña a favor de los leprosos, luchó contra el aislamiento y maltrato a los pacientes de esa enfermedad terrible de la piel. En el campo docente tuvo destacada actuación. En 1940 inicia labores en la materia Medicina Tropical en la U.C.V. En 1967 crea la cátedra de Clínica Dermatológica en la Escuela de Medicina José María Vargas. Allí, se convierte en profesor titular, jefe de la cátedra. Luego crea el primer posgrado.

Después de una brillante carrera para controlar la lepra y otras enfermedades endémicas, el Dr. Jacinto Convit se dedica a crear centros de investigaciones científicas. En 1972 funda el Instituto de Dermatología. En 1984 cambia de nombre y se inicia el Instituto de Biomedicina de Caracas, el cual dirige desde 1972. Este instituto a partir  del 2 de julio de 1973, sede del Centro Internacional de Investigación y Adiestramiento sobre la Lepra y enfermedades a fines de la Organización Panamericana y Mundial de la Salud. De esta institución surgió con grandes esfuerzos la vacuna contra la lepra, que a su vez es la base fundamental para la vacuna contra la leishmaniasis.

A raíz  de este valioso y trascendental descubrimiento para curar la lepra, en 1988 le valió una nominación al premio Nobel de Medicina. Sin embargo, a pesar de esa fallida postulación, el Dr. Jacinto Convit ha hecho contribuciones de gran importancia a varias áreas de la salud. Antes había recibido en España el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Ha publicado mas de 230 trabajos científicos en revistas nacionales y extranjeras, así como en Congresos Científicos.

En atención a su descollada figuración científica el Dr. Jacinto Convit ha sido nombrado en institutos o centros de gran valía. Así en 1968 fue designado presidente de la Asociación Internacional de la Lepra y de la Internacional Journal of Leprosy Corportation. En 1971 es seleccionado como director del Centro Cooperativo para el Estudio Histológico y Clasificación de la Lepra. En 1976 es electo director del Centro Panamericano de Investigación y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales.

En su dilatada vida científica ha recibido unos cuantos premios en reconocimiento a su encomiable aporte al mundo científico. Entre ellos se destacan: médico dermatológico del hospital José Ma. Vargas; de José Gregory Hernández, otorgado por la Academia Nacional de Medicina, de Martín Vegas; premios: Ciencia y Tecnología concedido por el gobierno de México; Abraham Horwitz, otorgado por la Organización Panamericana de la Salud y Luis Daniel Beauperthuy, dado por la Sociedad Venezolana de Microbiología.

El científico Jacinto Convit es considerado uno de los personajes más estimados y queridos por la ciencia médica venezolana y por la comunidad en general. Ha sido un profesional sumamente sencillo y humilde. Sus aportes a la ciencia los ha deleitado con sencillez. En alguna oportunidad dijo: “ganar un premio no me quita el sueño, el cáncer sí”. Los venezolanos al celebrar los 100 años de vida de este ilustre y digno quijote de la medicina, nos sentimos orgullosos de tener entre nosotros todavía la talla de un científico que le ha dado mucho a la sociedad nacional e internacional. Loas al científico Dr. Jacinto Convit.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mi abuelo se internó con los leprosos 10 años para conseguirles cura”: nieta de Convit





El médico Jacinto Convit apareció este viernes en televisión, y junto con su nieta Ana Federica Convit, recibió en su residencia en Caracas al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Manuel Fernández.


A las 6:00 de la tarde se transmitió un pase en vivo en Venezolana de Televisión. La visita del ministro tuvo como finalidad felicitar y homenajear al científico por 100 años de vida.


Ana Federica agradeció al Gobierno nacional la consideración que ha mostrado hacia Convit. “Mi abuelo siempre dice que un país tiene que tener ciencia, investigación, que vaya hacia adelante, que sea desarrollado”.

Lo describió como una persona que nunca se detuvo por los obstáculos. “Cuando el mundo entero decía que los leprosos tenían que estar separados, mi abuelo luchó por devolverle los derechos humanos y la libertad a esos enfermos”, contó.

Esta acción de Convit ha sido reseñada a lo largo de la historia en casi todas las publicaciones que lo mencionan. “Mi abuelo se quedó internado en el leprocomio de Cabo Blanco por más de 10 años hasta conseguir una cura y solución para estos enfermos”, destacó Ana Federica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al médico centenario como un héroe de salud pública. “Jacinto Convit representan un selecto grupo de entre los innumerables héroes en la búsqueda de unas Américas sana”. 
El ministro Fernández anunció también que el Premio Nacional de Ciencia correspondiente a este año llevará por nombre Jacinto Convit, en honor a los 75 años de trayectoria del médico venezolano.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Vacuna contra el cáncer sigue en la agenda de Jacinto Convit

Próximamente se publicarán los primeros resultados, de acuerdo con voceros de la fundación que lleva el nombre del sabio








Hay una posibilidad de que Jacinto Convit pueda conocer en vida el resultado de su esfuerzo en la lucha contra el cáncer que, como señaló en una oportunidad, es la enfermedad que actualmente le quita el sueño. Un equipo multidisciplinario de investigadores tanto en Venezuela como en el exterior trabaja afanosamente para lograr el éxito del modelo de inmunoterapia propuesto por el científico, que ayer apagó las velas de los cien años de edad en la estricta intimidad familiar.

Al frente del equipo se encuentra Alberto Paniz, director médico y de investigación de la fundación que lleva el nombre de Convit, que durante los últimos 15 años ha acompañado al científico venezolano en esta tarea.

Vía telefónica, desde el Laboratorio de Microbiología Clínica de la Universidad de Yale, Paniz quien permanecerá hasta enero en Estados Unidos, anuncia que pronto se conocerán resultados interesantes de las líneas de investigación que llevan adelante y que serán publicados y conocidos durante la presentación oficial de la fundación.

El investigador venezolano se dedica al estudio de la caracterización de células madres tumorales y al estudio de tumores bifenotípicos de la piel, así como a diversos aspectos de inmunología tumoral. Ha estado en reconocidos centros académicos internacionales, como las universidades de Columbia, Tufts en Boston y Baylor en Houston.

En relación con la inmunoterapia contra el cáncer, principal proyecto bandera de Convit, Paniz asegura que se ha venido trabajando intensamente, aun cuando es un desafío muy complejo. El modelo propuesto busca básicamente manipular la respuesta inmunológica. Hasta ahora, en pruebas de experimentación en animales, ha habido regresión de tumores.

El investigador se encuentra trabajando en el exterior, debido a que las plataformas tecnológicas para los estudios de genoma no están disponibles todavía en Venezuela.

Señala que la fundación que preside incluye, entre sus proyectos, la instalación de una plataforma tecnológica en la cual se puedan realizar estudios genéticos y moleculares así como diagnósticos a los pacientes, a través de un centro de medicina molecular.

La fundación adquirió –gracias al aporte de los benefactores privados- un equipo de última generación, que funcionará en la recién creada Unidad de Diagnóstico Molecular de Tumores Pediátricos, a través de un convenio que se firmó con el Hospital de Niños J. M. de los Ríos, para la detección precoz de tumores.

Para la investigación. La Fundación Jacinto Convit aspira a abordar otros proyectos de investigación, a través del concurso de varios sectores. Según explica Paniz, la organización nace como un área en la cual no sólo se busca proteger, conservar y darle continuidad al legado de Convit, sino también promover investigación de altísima calidad en el país. Además del cáncer, también promueve la investigación en chagas, leishmaniasis, lepra y otras enfermedades endémicas y tropicales.

-¿Convit está al tanto de todas las líneas de investigación que se llevan adelante?

-Por supuesto. Estamos en permanente contacto bien sea vía telefónica desde el laboratorio en que me encuentro en la Universidad de Yale o durante las visitas continuas que realizo a Venezuela. En nuestras reuniones discutimos resultados y respuestas que han arrojado las investigaciones.

-¿Convit verá su modelo hecho realidad?

-Estoy seguro de que sí. El está muy contento de que internacionalmente se empiece a tocar el tópico de la inmunología tumoral como uno de los pilares fundamentales de la investigación. Hay modelos parecidos al que él propone, que están patentados y son de uso comercial. El está muy contento y animado porque su modelo va por el camino correcto y nosotros estamos colaborando al máximo para poder aplicarlo. Esta línea de investigación está avanzando ciento por ciento.

Experimental

Actualmente, la fundación trabaja en la validación de la vacuna para el tratamiento de cáncer de mama y colon. Los estudios se realizan en animales de experimentación, según lo establecido en el Código de Ética para la Vida. Se realizan inducciones de esos tipos de cáncer para hacer seguimiento y eventualmente realizar el tratamiento con la vacuna.

Para ello se extirpa parcialmente el tumor y se usa para la inmunización del animal en presencia de BCG y formalina. Una vez  aplicado el tratamiento, se hace el seguimiento macroscópico y microscópico de los animales y se evalúan los efectos de la vacuna no solamente en el tumor sino también en los órganos sanos del animal.




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Venezuela celebra este miércoles los 100 años del doctor Jacinto Convit


Alfredo Fermín | afermin@el-carabobeno.com




Jacinto Convit es un hombre sencillo y honesto. (Foto Carlos Blanco)


Jacinto Convit, hombre integro, sencillo, honesto, con una formación científica extraordinaria, forma parte de las personalidades notables e imprescindibles de la historia universal, por su vida dedicada a la ciencia lo que le permitió lograr la hazaña de descubrir la vacuna contra la lepra, una de las enfermedades más antiguas, que condenaba a sus víctimas a permanecer execradas de la sociedad, como muertos en vida, miles de años antes de Cristo.

La afirmación es de Raúl Fachín, al recordar que este miércoles su maestro está cumpliendo 100 años de nacido. “Su biografía nos dice que nació en Caracas pero Convit no es caraqueño, tampoco es venezolano, ni siquiera americano. Hoy en día Jacinto Convit pertenece al mundo por sus estudios, sacrificios y su obra”.

“Todo lo hice por la salud de los enfermos”, fue el balance que hizo el doctor Convit de su obra, cuando fue informado de que El Carabobeño le concedió el premio, creado para celebrar los 80 años de la fundación de este diario. El reconocimiento fue recibido por su nieta Federica Convit, el pasado 1° de septiembre.