domingo, 18 de julio de 2010

SENDEROS DE ESPERANZA

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar.” Antonio Machado

Desde hace unos cuantos días, hemos podido ser testigos y espectadores de la ciclópea y humanitaria investigación que viene realizando el Preclaro y Eminente venezolano Dr. Jacinto Convit, en torno a ese flagelo universal como lo es el cáncer. Más de tres años de experimentos con animales. Luego, han venido experimentando con seres humanos, obteniendo resultados positivos.

En este momento, la esperanza de vida, realmente cierta, de aquellos pacientes con algunas patologías cancerígenas, es un hecho. La autovacuna inmunológica por fin, está venciendo a esta terrible enfermedad.

Ahora bien, no todo podía ser tan fácil. Los detractores de este beneficioso descubrimiento están apareciendo por doquier. Las críticas y descalificaciones no se han hecho esperar. Acusan al Dr. Convit y a su equipo de todo: violaciones bioéticas, de crear falsas expectativas de curación a los pacientes, entre otras.

Realmente, el Dr.Convit durante su prolongado y transitado ejercicio de la medicina ha cometido unos cuantos pecados que no se los pueden perdonar.Su magisterio, su apostolado y su dedicación al servicio de los enfermos más necesitados y sin distingos de ninguna clase pesa demasiado. Haberse dedicado al servicio público y no privado de igual manera incomoda. Haber luchado con denuedo hasta lograr descubrir las vacunas contra la lepra y la lesmaniasis es su mayor pecado.

También es reconfortante, leer comentarios favorables de pacientes, familiares y de instituciones como la Sociedad Anticancerosa de Venezuela(SAV) que saben perfectamente que el Dr. Convit no es un improvisado o un hombre ganado para la publicidad o los auto-elogios inmerecidos.
Desde esta tribuna queremos emplazar a todos aquellos Médicos, personal de Enfermería y afines a la salud y que están de acuerdo con esta investigación a que se pronuncien, que no tengan miedo. De igual modo debe proceder el ejecutivo nacional. Finalmente, a los pacientes y familiares que ya han mostrado mejorías de sus enfermedades, que lo hagan saber a través de los medios de comunicación-

Y a usted Dr.Convit y su eficiente equipo que lo acompaña, nuestro agradecimiento eterno por sus desvelos y dedicación para lograr la cura definitiva del cáncer. Para todos ustedes, culmino con este pensamiento de este otro eximio venezolano, como lo fue Don Rómulo Gallegos “TANTO MAS SE PERTENECE UNO ASI MISMO, CUANTO MAS TENGA SU PENSAMIENTO, SU VOLUNTAD, SU VIDA TODA, PUESTA AL SERVICIO DE UN IDEAL COLECTIVO”.
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Prof. Luis Piñeros
C.I.: 3.618.117
Luispinerosm@gmail.com

sábado, 17 de julio de 2010

El Dr. Jacinto Convit y sus vacunas

Max Römer Pieretti



De vez en cuando es bueno vanagloriarse de tener gente buena entre los venezolanos. Más allá de la política -de la que escribimos siempre en este blog- hoy vamos con el aplauso por delante para Convit y sus vacunas.
No es un aplauso por las últimas del cáncer, sino por todas las que ha desarrollado por la vida entregada a su pasión, la investigación médica.
Debo compartir que estas líneas son sentidas y sinceras. Conocí al Dr. Jacinto Convit por haberlo entrevistado largamente para escribir un guión sobre su vida y obra, oportunidad que me dejó el grato sabor de conocer a la gente buena de esa ciencia silenciosa, esa del hacer diario sin mirar atrás mas que la salud que se otorgará ese nuevo día, luego fui su paciente.
Vacunas lleva las de la lepra y las del cáncer de seno, colon y estómago. Poca cosa dirían algunos del ámbito de las políticas públicas, pero mucho en el avance de la ciencia y mucho más en la procura de la simpleza que pretende como paga, una sonrisa.
Este prohombre, merece el reconocimiento universal por su labor y por el mejor ejemplo contra los achaques porque tiene una edad de esas que asombran, 96 años. Si se hubiese apegado a las normas de jubilación, desde hace 30 años estaría en su casa viendo la televisión sin aportar nada. Mas como batallador, asiste a su puesto de trabajo en el Hospital Vargas sin que medien asuntos políticos, sólo la necesidad de búsqueda de su sapiencia clínica, para alcanzar mejoría.
Convit no ha pretendido jamás reconocimientos, ni necesita ropajes para hacer su trabajo. Se inoculó de salpicaduras de vida para que creciera el virus de la bondad dentro de sí y se vacunó para le resbale lo fútil, lo superficial. Un médico que ha devuelto al país la formación recibida, la confianza depositada y la oportunidad de construir.
Ya es la segunda vez que se le postula para el Premio Nobel de Medicina. Seguramente le gustaría recibirlo, y lo merece sin duda, pero si hay algo que le gusta a este hombre sencillo, coleccionista de cachicamos de juguete, madera, semillas, metales, es saberse útil y eso, Dr. Convit lo hace con creces.
¡Gracias!


romer.max@gmail.com

viernes, 16 de julio de 2010

No detengan a Convit

La expectativa es enorme. Las miradas de miles de esperanzados pacientes están puestas sobre las investigaciones desarrolladas por el eminente científico venezolano Jacinto Convit, en torno a la terapia autoinmune para curar el Cáncer. Sin embargo, desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), surgen voces que piden “que las autoridades detengan la aplicación de la vacuna a los participantes del proyecto”. Me pregunto si el Ivic ofrece algo mejor que el Dr. Convit para el tratamiento de esta terrible enfermedad. Me pregunto un poco más: ¿Ofrece el IVIC al menos una alternativa a la quimioterapia? O sólo se trata de “consideraciones éticas”. Por este desagüe se han perdido quizá cuantas alternativas viables para ésta y otras graves dolencias de la humanidad.
Los dogmáticos de la bioética que buscan frenar la investigación del Dr. Convit, así como la aplicación de la autovacuna en seres humanos, van en caída libre por el despeñadero que les impone la realidad. La investigación de Convit está inspirada en los mismos principios que sirvieron para desarrollar la vacuna contra la Lepra y, luego, contra la Leismaniasis. El modelo experimental de Convit para el desarrollo de la vacuna contra la Lepra incluyó pruebas previas con animales que incluían mamíferos, reptiles y peces.
Entre los principios básicos de la Bioética se cuenta el de no maleficencia, referido al respeto a la integridad física y psicológica del paciente, apuntando principalmente a aquellas técnicas que pueden acarrearle daños o riesgos severos. No puede quien esto escribe imaginar un procedimiento clínico que se aproxime más a esto que el de la Quimioterapia. El acceso a los servicios médicos es otro aspecto subyacente al tema de la Bioética. La autovacuna Convit tiene un costo de producción que oscila entre cinco y diez dólares, unos cuarenta y tres bolívares, siendo completamente gratuita para el paciente, lo cual contrasta abiertamente con los cuantiosos intereses de la industria farmacéutica transnacional. Un tratamiento de quimioterapia oral para un mes cuesta alrededor de doce mil bolívares. ¿Cuántos no mueren en el mundo por no poder acceder a los costosísimos tratamientos médicos contra el Cáncer?
Los protocolos médicos oncológicos, sometidos a todas las pruebas aprobadas por el establishment científico no han llegado más allá de ofrecer una sobrevida precaria del paciente con cáncer, en razón de su ineficacia y terribles efectos secundarios. Esa es la verdad. Cualquiera puede revisar las estadísticas.
¿Puede considerarse ético dar como única opción a los pacientes con cáncer un tratamiento que un número importante de oncólogos afirma que no se aplicaría a sí mismo o a un ser querido? ¿Cómo es que estos “gladiadores de la ética” siguen empeñados en defender como único un tratamiento capaz de causar daños permanentes en órganos tan vitales como el corazón, pulmones, riñón, hígado y órganos reproductores, entre otros, y que pueden hacer sobrevenir incluso la muerte del paciente?
Los pacientes que se someten al tratamiento autoinmune del Instituto de Biomedicina lo hacen a plena conciencia de que se trata de un protocolo en fase experimental, ejerciendo su sagrado derecho a decidir autónomamente sobre los aspectos vitales de su existencia.
No se corresponde con la ética poner a los pacientes en el callejón sin salida de la costosa y perniciosa Quimioterapia. Lo verdaderamente ético sería colocarse al lado de esta investigación e invertir todos los esfuerzos científicos en impulsarla, en vez de pedir, cual inquisidor, que se detenga. Los “modelos experimentales”, los “protocolos aprobados”, el dogmatismo y la defensa de multimillonarios intereses no pueden estar por encima de la vida misma. Viene a mi memoria Galileo Galilei, cuando agregó, inmediatamente después de retractarse ante la Santa Inquisición, “y sin embargo se mueve”.
Convit ha sido objeto de los más importantes reconocimientos del mundo científico a escala planetaria, pero ninguno será, seguro estoy, más indeleble y apreciado que la gratitud de su pueblo y el de la humanidad toda.

Edison Nava. C.I.: 11.431.416
Twitter: @enavam

Congresos de salud eterna: un aporte a la medicina popular

Por: Teodoro Guerrero Salas
Fecha de publicación: 16/07/10
(Extracto)

Los hombres de ciencia, que han aportado y aportan valiosas concepciones y de espíritu puro en beneficio de la investigación y al servicio de los seres humanos; están registrados en los sustanciosos volúmenes de las ciencias biológicas y la medicina, para armonizar y blindar el cuerpo de manera que no sea penetrado por la enfermedad.

Alexis Carrel, en su libro ¨La Incógnita del Hombre¨, nos instruye sobre las bondades de la ciencia en todas sus formas: médico, filósofo, investigador y escritor, premio Nobel de Medicina, dejó en su obra las experiencias y vastos conocimientos.

Extraemos algunos párrafos insertados en su libro para exaltar su pensamiento: La actividad moral es equivalente a la aptitud que el hombre posee para imponerse así mismo una regla de conducta, para escoger entre varios actos posibles aquellos que él considere buenos, para librarse de su propio egoísmo y de su maldad.

Cada uno de nosotros en cierta medida, ha nacido bueno, mediocre o malo. Pero al igual que la inteligencia, el sentido moral puede ser desarrollado por la educación, la disciplina y la fuerza de voluntad.

Lo bueno equivale a la justicia, la caridad y la belleza. Lo malo, a la ruindad, al egoísmo, a la fealdad. Ha llegado el momento de comenzar la obra de nuestra renovación. Debemos levantarnos y caminar. Debemos liberarnos de la Tecnología ciega y comprender la complejidad y la riqueza de nuestra propia naturaleza.

La ciencia del hombre nos da hoy el poder de desarrollar todas las potencialidades de nuestro cuerpo. Conocemos los mecanismos secretos de nuestras actividades fisiológicas y mentales y las causas de nuestra debilidad. Sabemos cómo hemos transgredido las leyes naturales. Sabemos por qué somos castigados, por qué nos encontramos perdidos en la obscuridad. No obstante, percibimos débilmente, a través de las nieblas del amanecer, la senda que puede conducirnos a nuestra salvación. (Fin de los párrafos).

....Ejemplo que podemos enmarcarlo, con el apostolado del doctor Jacinto Convit, que a sus 97 años no se desprende de su laboratorio de investigaciones, cuyos resultados altamente positivos están al servicio de la salud, otros que ya han viajado al infinito, y durante su vida la entregaron al servicio de la medicina, los doctores, Juan Francisco Torrealba, luchador incansable contra el mal de Chagas; Arnoldo Gabaldón, contra el paludismo y fiebre amarilla, y así otros tantos inminentes médicos, que dedicaron sus vidas para brindar salud al pueblo, con vocación, pasión sin prevalencias de la avaricia del capital
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jueves, 15 de julio de 2010

HONOR EN RIESGO


- El secretario de la Academia Nacional de Medicina, Leopoldo Briceño-Iragorry, dice que le preocupa que se pueda poner en tela de juicio la reputación de Jacinto Convit: "Él es académico y están jugando con su personalidad".

- "No sabemos qué hay detrás de esto, pero deseamos que la figura del doctor Convit sea respetada", agrega Claudio Aoun.


http://www.eluniversal.com/2010/07/15/ten_apo_honor-en-riesgo_1972281.shtml

Crece la polémica por vacuna oncológica


Equipo de Jacinto Convit ya no acepta nuevos pacientes oncológicos


Sobre la vacuna experimental para curar el cáncer que desarrolla el Instituto de Biomedicina, no se debe hablar más hasta tanto no exista información clara sobre el alcance real del fármaco. Así lo considera la Academia Nacional de Medicina, que ha tratado de conocer los protocolos aplicados en la confección de este tratamiento, sin tener éxito hasta ahora.

Claudio Aoun, presidente de la Academia, dice que en el desarrollo de cualquier fármaco "se debe respetar toda una serie de aspectos éticos, terapéuticos y profesionales" y en ese sentido, sobre la publicitada vacuna para curar el cáncer, atribuida al veterano investigador Jacinto Convit, manifiesta que la institución que lidera exhorta "al Instituto de Biomedicina, del Hospital Vargas y al Ministerio de Salud, a que con la mayor transparencia den una información diáfana a la comunidad científica, tanto nacional como internacional y especialmente a la ciudadanía, sobre todo a los enfermos de cáncer, con el objeto de clarificar las cosas y de solventar una serie de angustias de esos ciudadanos que padecen la enfermedad".

Comunicaciones escritas y llamadas telefónicas ha hecho la Academia Nacional de Medicina al Instituto de Biomedicina, para invitar al doctor Convit -quien es miembro de la Academia-, o a algún investigador que él autorice, para conversar sobre el desarrollo de la vacuna. Ni respuestas ni reunión alguna han podido lograr los académicos, asegura Aoun.

"Esto es un tratamiento aparentemente experimental", manifiesta Rafael Muci, vicepresidente de la Academia. "Los experimentos que primero se realizan en animales y luego en seres humanos, llenando una serie de criterios científicos y bioéticos, van llevando una evolución. Una vez que esto termina es cuando tú podrías decirlo en público, que efectivamente hay un tratamiento que tiene bondades, que tiene problemas que se pueden presentar, efectos colaterales. Eso pareciera ser lo que no se ha hecho aquí. Lo ideal sería que por los menos las autoridades competentes vieran que todos los pasos de una experimentación para un producto X tengan un seguimiento y que alguien diga: mira, aquí hay un problema, esto no se debe hacer así", sostiene Muci.

Los líderes de la Academia Nacional de Medicina aseguran que no han visto comunicación alguna del Ministerio del Poder Popular para la Salud sobre el asunto de la vacuna. Eso alimenta una preocupación muy particular: "Nos hacemos eco de un informe publicado por la Sociedad de Oncología en el sentido de que los pacientes que están recibiendo su tratamiento, hayan sido intervenidos quirúrgicamente, estén recibiendo quimioterapia, cualquier tipo de tratamiento, no dejen de seguir su tratamiento. Aparentemente el protocolo de tratamiento (la vacuna) pide al paciente que abandone su tratamiento previo", subraya Aoun.

No más pacientes

El equipo de Convit ya no acepta nuevos pacientes oncológicos para vacunar contra el cáncer de mama, cerebro y vías digestivas. La razón: exceso de demanda. Más de 200 personas buscaban, a diario, información sobre la vacuna.

Un comunicado del Hospital Vargas informa que "en virtud del gran volumen de personas que han asistido al Instituto de Biomedicina en días recientes, interesados en inmunoterapia del cáncer, debemos aclarar que este protocolo se trata de un estudio que todavía se encuentra en fase experimental. Sólo se podrá incluir un número limitado de pacientes, razón por la cual nos vimos en la necesidad de suspender la inclusión de nuevos casos". Aseguran que atenderán la nueva demanda cuando ingresen a una "nueva fase clínica", y logren ampliar la infraestructura asistencial.

drhernandez@eluniversal.com





Daniel Ricardo Hernández
EL UNIVERSAL

miércoles, 14 de julio de 2010

Laboratorio de Convit suspende recepción de casos por exceso de solicitantes



Fase experimental de autovacuna contra el cáncer con centenares de dispuestos a probarla



Maidolis Ramones/Luis del Villar (Caracas)


"Debemos aclarar que es este protocolo de trabajo de un estudio que aún se encuentra en fase experimental sólo se podrá incluir un múmero límite de pacientes, razón por la cual nos vemos en la necesidad de suspender la inclusión de nuevos casos", precisa un comunicado en la puerta de la oficina de Jacinto Convit, el científico venezolano que en los últimos años ha venido trabajando en una inmunoterapia contra el cáncer que cumple actualmente con el protocolo correspondiente para una posterior aceptación.


María Daniela Lancini, directora de prensa del Instituto de Biomedicina, explicó a PANORAMA que alrededor de 200 personas acuden diariamente buscando orientación, incluyendo familiares de pacientes de otros países. Otros optan por la comunicación vía correo electrónico a la página del instituto (www.biomedicina.org.ve).


"Nosotros los estamos atendiendo. Lo que se está presentando es una propuesta, pero trabajamos con voluntarios y la demanda ha sido muy grande".


El equipo médico de Convit comunicó que tan pronto los estudios pasen a la fase clínica siguiente y se logre la ampliación de la infraestructura asistencial se anunciará al público.