miércoles, 14 de julio de 2010

Dialéctica biológica en el estudio del Dr. Convit contra el cáncer

Por: Joel Pantoja- Médico
Fecha de publicación: 14/07/10



FISIOLÓGIA DEL GRAN AVANCE.

La experiencia de un viejo científico, no puede obrar, por muy reaccionario que sea, en la negación de la dialéctica materialista como hemos analizado. El Dr. Jacinto, quien precisamente no es un reaccionario pequeñoburgues, es un ejemplo de la necedad dialéctica; el cuerpo produce defensas naturales contra agentes externos, es lógico concluir, que contra sí mismo, no lo hará (a diferencia de algunas patologías autoinmunes), ya que su organismo ha aprendido a reconocerse, siendo la deformación de sus propias células un evento desconocido para él, por considerarlas normales. Sin embargo, su sistema inmune sufre los estragos del cáncer; se produce así, un círculo vicioso de crecimiento del cáncer, con disminución de las defensas (leucocitos, inmunoglobulinas y complemento). La conclusión dialéctica materialista será: el mismo cuerpo debería producir defensas selectivas y reconocer sus células dañadas de manera más efectiva y determinante para sanar al individuo. De esto se trata la investigación del profesor Jacinto Convit y su equipo. En próximos comentarios continuaremos explicando el gran avance de estos científicos venezolanos.

martes, 13 de julio de 2010

Venezuela logró eliminar la lepra como problema de salud pública

Caracas, 06 Jul. AVN.-






La tasa de incidencia en Venezuela de lepra (enfermedad infecciosa de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada) es de 0,07%, en comparación con países en los que aún sigue siendo un problema de salud pública, como es el caso de Brasil.

De acuerdo con la especialista en lepra del Instituto de Biomedicina, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Salud, para 1997 Venezuela consiguió que menos de un paciente por cada 10 mil habitantes se contaminara por esta enfermedad.

Asimismo, explicó que se considera que en un país la lepra es un problema de salud pública si hay más de un paciente por cada 10 mil habitantes con esta enfermedad. Situación que desapareció del territorio nacional, gracias a la destigmatización lograda en esta infección.

La especialista recordó que anteriormente, los pacientes con lepra eran aislados inhumanamente, mutilados y no se les suministraba el tratamiento adecuado. Además, era una enfermedad que denigraba y discriminaba a la persona.

Sin embargo, explicó que gracias a los avances tecnológicos y científicos, en los que ha participado el científico venezolano Jacinto Convit, la lepra es una enfermedad tratable humanamente y reducida en incidencia nacional.

No obstante, señaló que como toda enfermedad transmitida por bacterias, en este caso por la bacteria Mycobacterium leprae y Mycobacterium lepromatosis, tiene algunos focos pero siempre ha sido de baja incidencia en Venezuela.

De acuerdo con estadísticas del Instituto de Biomedicina, para 1990 surgieron 424 nuevos casos y para el 2009 se registraron 567 casos pero con una diferencia poblacional de 9 millones 58 mil 910 habitantes.

Por lo tanto, su tasa de detección ha disminuido de 0,22 a 0,20 casos.

La especialista indicó que el tratamiento de la Lepra es donado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), gracias a Convit y su equipo, oportunamente distribuido y garantizado por el Ministerio de Salud.

Desde hace 4 años prueban autovacuna en animales


Patricia Marcano
viernes, 09 julio 7:29 AM


Caracas. Como todo protocolo a seguir en el desarrollo de una vacuna, la inmunoterapia contra el cáncer, desarrollada por el doctor Jacinto Convit, empezó por donde se debe: experimentando con animales.


En el laboratorio de Bioquímica-producción de vacunas, del Instituto de Biomedicina (al lado del Hospital Vargas de Caracas), Ángela Ávila y María Argelia Polegre, asistentes del doctor Convit, explicaron que en el año 2006 empezaron a hacer las pruebas en ratones, hámsters y cobayos (conejillos de Indias). Los cobayos fueron los que dieron respuesta a la BCG, y por ello siguieron aplicando los estudios en esta especie, "respetando siempre sus derechos como animales", aclaró Polegre.


Sin dar muchos detalles, por tratarse de información científica confidencial, ambas indicaron que se siguió el protocolo diseñado por Convit y los experimentos (muchísimos, aclaran) contaron con el aval del comité de ética del Instituto.


Luego, tras ver los resultados positivos, el doctor Convit, junto con el jefe de cirugía oncológica del hospital Luis Razetti, deciden aplicar la autovacuna contra el cáncer a pacientes. Ávila aclaró que aún siguen realizando estudios en animales, pues la investigación continúa en desarrollo.


"Esto lo viene haciendo mi abuelo desde hace 70 años; él llega a este proyecto por las similitudes que consiguió en el tratamiento de la lepra y leishmaniasis, de la respuesta inmunológica que da la BCG, de sus conocimientos, estudios y tratamientos aplicados. La autovacuna no surgió de la noche a la mañana, esto es algo de toda la vida", expresa Ana Federica Convit, nieta del doctor.


Hasta ahora, varios médicos oncólogos han contactado a Jacinto Convit para colaborar en esta investigación, que ha evidenciado mejoría de los pacientes entre los dos y tres meses luego de haber iniciado el tratamiento de inmunoterapia contra el cáncer.


Trabas. Críticas destructivas contra esta investigación han empezado a surgir. Quienes han estado junto al doctor Jacinto Convit recuerdan que en la década de los 90, se cuestionó el protocolo que usó para obtener una vacuna contra la leishmaniasis. Ante el revuelo, la OMS envió al país, por solicitud del doctor, a un comité de bioética, desde Ginebra, para hacer una especie de auditoría externa y el informe arrojó que se cumplieron los protocolos internacionales de ley. Como resultado, Convit fue nombrado héroe de la salud pública de América y Venezuela.

domingo, 11 de julio de 2010

Jacinto Convit y el pensamiento científico




http://hormigaanalitica.blogspot.com/2010/03/jacinto-convit-y-el-pensamiento.html



Para muchos, casi todos los venezolanos, el 11 de septiembre recuerda el tristemente célebre ataque terrorista que acabó con el Wall Trade Center, de Manhantan y sus icónicas torres gemelas.

La mayoría de nosotros desconoce que ese día se conmemora el nacimiento de un venezolano célebre, por su humildad, ética y logros científicos: el doctor Jacinto Convit, médico que creó la primera vacuna contra la lepra y que a sus casi 97 años sigue trabajando, atendiendo gratuitamente a los venezolanos en el Hospital Vargas.

Recientemente la biografía de Convit fue divulgada por Globovisión. Sin dudas faltó tiempo para que el país conociera los detalles de una vida pulcra, ejemplo para futuras generaciones. El doctor Convit, expresó con suficiente sencillez, que aun no entiende por qué le han dado tantos reconocimientos: premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica; Premio Nacional de Medicina, premio Ciencia y Tecnología de México y los premios Panamericanos Soopr y Horowitz; Doctor Honoris Causa de varias universidades de EE UU y nominado al premio Nobel de Medicina. Explicó que simplemente hizo su trabajo, su pasión y su compromiso como galeno.

Un hombre grande, que para su gloria o desgracia vive en un país que poco o nada valora su trabajo. Pocos venezolanos conocen su ejemplo, digno y harto suficiente para estimular valores en nuestra sociedad.

¿Por qué tiene más importancia el reguetonero del momento para los medios de comunicación? ¿Por qué los políticos y sus problemas, siguen siendo la prioridad para nuestra sociedad? ¿Por qué no se fomenta el respeto a nuestros talentos científicos? ¿Por qué talento, es sinónimo de modelo, cantante quinceañero o deportista?

Si la respuesta a estas preguntas son el conformismo, la crítica y la indiferencia, entenderemos por qué la sociedad venezolana sigue distorsionada. Criticamos, pero somos incapaces de reconocer que buena parte de la culpa del estado de cosas que tenemos en el país, parte y termina en nosotros. En nuestras bajas pasiones.

¿Cuántos programas educativos hay en la televisión nacional; cuántos estimulan el conocimiento científico; cuántos proyectan la construcción de una sociedad que trascienda a la mediocre diatriba política o la banal moda musical? Si contamos, veremos que sobrarán dedos en las manos.

Seguramente por eso Convit, concluyó, cuando le preguntaron su opinión sobre el país, que en Venezuela no podremos hablar de desarrollo, si no estimulamos a los venezolanos a querer a la ciencia, la investigación. No pretendió el doctor señalar que todos deberíamos ser científicos; quiso detallar que todos debemos tener el pleno entendimiento de la importancia de serlo y de querer serlo.

Una sociedad que piensa científicamente comprenderá que las soluciones a sus problemas no están en Mesías o en medidas coyunturales. Esta sociedad es consciente de su realidad y como conglomerado asume los retos con dedicación, sin miedo al fracaso.

¿Cuánto nos falta para ser una sociedad científica? Quizás mucho, quizás poco. Dependerá básicamente de una decisión general de la sociedad, de pensar más allá de la política. Una sociedad que trascienda a vivir y sentir problemas de dirigentes egoístas que poco o nada les importa el crecimiento del país como ciudadanía.

El primer paso, no tiene que ser dado por los gobiernos, ni por los políticos. No podemos esperar como país a que estos grupos, empeñados en proteger sus intereses, vean o detecten la importancia de hacer ciencia, de hacer patria.

Los medios de comunicación, grandes y pequeños sí tienen esa función, pero lamentablemente, son parte de esa diatriba política, a la cual han sido convidados. Una vez que la gran prensa comprenda cuál es rol en la sociedad, figuras como el Doctor Convit, serán conocidas y respetadas. Ojalá que no sea tarde.

“Vacuna contra el cáncer no es una pócima”



Psicólogo Ignacio Moreno, Pacientes deben contar con el apoyo de su oncólogo tratante



Caracas, julio 10 (REDACTA).- La inmunoterapia en Medicina está referida al conjunto de estrategias de tratamiento para estimular o reponer el sistema inmunitario frente al cáncer, infecciones u otras enfermedades así como para aminorar los efectos secundarios de tratamientos muy agresivos usados contra el cáncer. El objetivo puede ser profiláctico (preventivo) o terapéutico (curativo o de mantenimiento). Dentro de los tratamientos biológicos están los anticuerpos monoclonales, las vacunas y los denominados factores de crecimiento.

Esta es la explicación que el interesado o simplemente curioso, obtiene cuando accede a las páginas especializadas para explorar respecto a este tema. En los actuales momentos, los estudios que en este sentido adelanta -desde ya hace cuatro años- el doctor Jacinto Convit, han elevado a un ritmo frenético la dinámica de trabajo en el Instituto de Biomedicina ubicado en Caracas.

Curiosos, enfermos, investigadores y periodistas se unen en charlas informativas sobre el tema que se están dictando en esa sede, porque el interés es que la transparencia en la difusión del estudio reduzca el nivel de distorsiones e incertidumbres que genera la desinformación.

Este viernes, el doctor Ignacio Moreno, psicólogo social incorporado desde hace cinco años al equipo de trabajo del encomiable doctor Convit, estuvo al frente de los grupos que se dieron cita para aclarar sus dudas en torno al proceso.

“La vacuna -llamada autovacuna por su vinculación exclusiva a la tumoración de cada paciente- mejora el sistema inmunológico, pero si sus condiciones no son las más adecuadas en otros aspectos de su vida no se podría contar con un éxito completo”, explica Moreno. “No es una pócima, ni una vacuna que va a impedir que aparezca el cáncer, en eso hay que estar muy claro”.

De sus 96 años de vida, 72 los ha dedicado Convit a la investigación de enfermedades de importancia como la lepra, el mal de Chagas y ahora el cáncer.

El psicólogo fue insistente en aclarar -como ya lo ha hecho sobradamente el líder del equipo- que el tratamiento no es preventivo sino terapéutico, y en que, para que el paciente sea admitido en el estudio experimental debe contar con el apoyo de su médico oncólogo tratante -otro requisito fundamental por cuanto en el Instituto de Biomedicina no hay este tipo de especialistas-, que debe convertirse en soporte de su paciente y supervisor de los cambios que se producen en él como consecuencia de la aplicación del tratamiento.

He allí el problema, insistió Moreno. Al parecer, la colaboración no ha sido tan amplia y rápida como se esperaba. El pronunciamiento de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela -hecho el jueves- puede ser un paso para que este escenario cambie. “El doctor Convit ha recibido apoyo moral de la Federación Médica de Venezuela y de la Sociedad Anticancerosa, y esto podría representar un cambio alentador en la colaboración que necesitamos”.

“En Valencia -por ejemplo- pareciera nuclearse un grupo de gente que quiere dar su respaldo al estudio del doctor Convit. Sabemos de médicos, fundaciones y sectores de la sociedad civil que están ganados a dar un apoyo importante a este trabajo”, afirmó sin ahondar en detalles.

Esto es importante porque la distancia podría convertirse en una limitante para los pacientes que llenen los requisitos para formar parte del estudio “no se trabaja con biopsia sino con material tumoral fresco”.

En el mundo, según aludió Moreno, se conocen 2.800 referencias de modelos de inmunoterapia aplicados a diferentes tipos de cáncer, para la FDA (Food and Drug Administration, según sus siglas en inglés) todavía los métodos plenamente aceptados son la cirugía, la terapia hormonal, la radiología y la quimioterapia, para ellos la inmunoterapia es considerada como estudio experimental.

En la página web del Instituto de Biomedicina establecen los parámetros para garantizar la efectividad de la autovacuna. “El límite a los efectos de la autovacuna está directamente relacionado con el estado del sistema inmunológico del paciente. En el desarrollo del trabajo se ha encontrado que si la persona vacunada no cuenta con un sistema inmune de nivel adecuado, la vacunación queda sin efecto. Por ello, se realiza una prueba al paciente, previa a la aplicación de la autovacuna, para evaluar su estado inmunológico y determinar si puede pasar a una siguiente fase del estudio”. (IA)

viernes, 9 de julio de 2010

Sociedad Anticancerosa de Venezuela rechaza críticas en contra de Jacinto Convit


Nallyvi Alfonzo 14:03 09/07/2010



Caracas, 09 Jul. AVN.- “La Sociedad Anticancerosa de Venezuela, SAV, y toda su junta directiva apoya al doctor Convit. Las posiciones denigrantes en contra de sus estudios que han salido a la luz pública en los últimos días a través de algunos medios de comunicación social, no merecen ningún comentario de nuestra parte”, expresó el doctor Fernando Guzmán, presidente de SAV.

El doctor Guzmán se refiere al estudio iniciado en el Instituto de Biomedicina, por su fundador y director Jacinto Convit, una investigación con inmunoterapia que ha dado resultados positivos, en una primera etapa, para la cura del cáncer de seno, estómago, colon y cerebro.

A una solicitud realizada por el doctor Convit y su equipo a la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, donde se expresa la necesidad de contar con un médico oncólogo que trabaje en el Instituto de Biomedicina en el estudio sobre la inmunoterapia contra el cáncer, la SAV respondió positivamente.

"Cuente con nuestro apoyo irrestricto para todo lo que le haga falta, a fin de garantizar el éxito de su proyecto”, precisó el doctor Guzmán.

Según palabras del doctor Guzmán, “la meta es ambiciosa, pero bien vale la pena luchar por todo aquello que pueda resultar una solución a este problema que hoy se alza como la segunda causa de muerte en el país”.

En la SAV se espera que el estudio clínico de inmunoterapia contra el cáncer iniciado en el Instituto de Biomedicina dé resultados positivos.

“Deseamos de todo corazón que el doctor Convit tenga éxito”, aseguró el galeno.