jueves, 26 de agosto de 2010

“UN VIAJE POR LA CIENCIA”

Ni la eternidad le alcanzaría al Dr. Jacinto Convit, aunque a sus 97 años, sigue trabajando inagotablemente por encontrar la cura a las enfermedades que aún siguen sin respuesta. Este científico y médico venezolano, obtuvo en 1938 el grado de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela. Desde entonces, sus años de vida han sido de total entrega a su profesión y sí que han valido la pena.

 
# Todo comenzó en su segunda Universidad

“Ingresé en la antigua Leprosería de Cabo Blanco como residente, y esto representó mi segunda universidad. Las condiciones en las que se encontraba el lugar eran lamentables, pues estaba concebida para realizar el aislamiento compulsorio y albergaba unos 1200 enfermos provenientes de todo el país.

Allí aprendí cuánto sufre el ser humano por estar enfermo y decidí tomar medidas al respecto. El primer esfuerzo que se hizo para cambiar esa grave situación fue organizar un equipo de investigación para encontrar un medicamento eficaz para tratar al enfermo de Lepra. Después de algunos años de investigación, logramos determinar que un derivado de un compuesto (Sulfota), Diamino-Di-fenil-Sulfona (DDS) y la Clofazimina, tenían sufi ciente efectividad para curar la enfermedad. Esto tuvo una feliz consecuencia: eliminar el aislamiento y por lo tanto, las leproserías”.

Pero, esto fue sólo el comienzo. Actualmente, se encuentra desarrollando un modelo de inmunoterapia del cáncer que puede resultar transcendental, pues hasta el momento, sus efectos han sido bastante alentadores.



# Si todos fuesen como él...

El mundo necesita muchos doctores Convit, que “amen y sirvan al prójimo” como él. “Yo creo que los sentimientos de amor hacia el ser humano estimulan la vocación de servicio, que no es otra cosa que un profundo amor a la vida. La profesión médica no es una profesión para dedicarse a producir dinero. El que abraza esta profesión, tiene que tener un convencimiento profundo de que es un servidor público, en todo sentido”.

Y si aún hay dudas de su sentir después de estas declaraciones, al preguntarle cuál había sido su mayor reconocimiento, él afi rmó: “la sonrisa de un enfermo curado”, todavía me sorprendo con su sencilla respuesta, ya que ha sido nominado a un Nobel y tiene en su lista cientos de importantes galardones.



# Tan sólo una de sus tantas

“Una noche, cuando apenas comenzaba mi trabajo como médico residente de la Leprosería de Cabo Blanco, me llevaron un pobre hombre encadenado y custodiado con guardias armados. Un hombre que lo único que tenía era Lepra. Entonces comprendí la enorme injusticia que se estaba cometiendo al condenar a inocentes a una cadena perpetua, por el sólo hecho de estar enfermos. Me di cuenta de que la verdadera lucha no era contra la enfermedad, sino contra el prejuicio y la mezquindad que la acompañaban”.

Esa lucha nunca acabó. Hoy por hoy continúa trabajando por cumplir su misión: “mi misión en este mundo es hacer un esfuerzo por otros seres que lo necesitan y la profesión médica, que es la más extraordinaria de las profesiones, es la que le da al ser humano la mayor oportunidad de expresar su amor por la gente. Por eso, tenemos que hacer un gran esfuerzo para ser los mejores médicos del mundo, lo cual implica no sólo albergar conocimientos, sino alimentar los sentimientos necesarios para comprender y ejercer nuestra misión”.

Termino como él mismo lo hizo: “los hombres de ciencia, los científicos, luchamos contra lo imposible, consagrándonos a los demás, transitando los posibles caminos para lograr que la vida se parezca cada vez
más a la vida”.

 



viernes, 20 de agosto de 2010

Avances Cercanos

En una entrevista para Diario 2001, Jacinto Convit nos cuenta, con la sencillez propia del galeno de antaño, “hemos desarrollado a través de terapias de inmunología la vacuna contra el cáncer de seno, de cólon y de estómago”.

Acompañado de una gran sonrisa, el invaluable científico venezolano, lanzó este enunciado sin ton ni son, en este sentido agregó que “el precio es enorme para combatir estas enfermedades, las terapias de quimioterapia son sumamente costosas para los pacientes, la quimio puede costar cerca de 3.000 dólares, la vacuna que venimos desarrollando en inmunoterapia del Vargas es gratuita”.

El investigador comentó que tal vacuna está compuesta por células mutantes del paciente, las cuales poseen varios tipos de células y no una sola, “la mutación es la que provoca la recaída más adelante en el paciente, al combinar un gramo de células cancerígenas que tan sólo tienen si acaso el costo de 5 dólares, el paciente desarrolla una mejoría en su propio organismo por la producción de anticuerpos que destruyen las células cancerígenas”, reiteró.

Sin embargo, no todo queda allí, el especialista en enfermedades parasitarias, indicó que ha obtenido grandes resultados en los pacientes a quienes se les ha suministrado esta vacuna, en mención especial a las afectadas con cáncer de seno, que a juicio de esta eminencia “son las que asisten a nuestro recinto, con una inmensa fe y en gran cantidad”.

Por lo que sostiene, “como esta vacuna no hay ninguna, en el país no es frecuente la producción de vacunas, somos más bien quienes las recibimos de otros países”.

Emocionado y con una lucidez increíble afirmó que “desde el Hospital Vargas queremos contribuir en la vida de los pacientes, queremos impartir tratamientos, no buscamos dinero de nadie, sólo llamamos a los enfermos para que asistan a este instituto”.

El talante de este genio y las ganas de hacer el bien al prójimo siguen intactas a pesar del paso de los años, aluden a un médico comprometido y un legado de vida sin distinción, “uno trabaja para la gente que sufre, que no tiene dinero no hay nada más precioso que ver que la enfermedad se cura, el médico no debe enriquecerse con esta carrera, venimos a salvar vidas, esa es la paga más invaluable del mundo”, concluyó el hijo consentido que ha dado la parroquia La Pastora.



MPPS continua analizando investigaciones de Jacinto Convit sobre Autovacuna para el Cancer

Primicias24.com (Ciudad Ccs) –


Ante la polémica que ha generado el proyecto de inmunoterapia contra el cáncer que promueve el doctor Jacinto Convit, el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) confirmó que se encuentran analizando el informe sobre dicha investigación, a fines de garantizar que haya cumplido con la normativa legal requerida.

En información publicada por la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), Eugenia Sader, titular del despacho de Salud, indicó que el proyecto está siendo analizado en el Comité de Ética y Bioética del MPPS y recordó que una vacuna no se desarrolla en dos, tres o cuatro años sino que requiere más de 10 años de investigación.

Resultados Positivos

Aún y cuando el proyecto que promueve Convit, director del Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina (SAIB), se encuentra en fase experimental, el médico venezolano manifestó a Ciudad CCS que el grupo de pacientes que recibió tratamiento hace tres años, actualmente ha podido superar el cáncer.

“Afortunadamente todos esos casos que han recibido tratamiento adecuado por nosotros están sin la enfermedad, no la tienen, es como si hubiese desaparecido”, dijo.

Consideró como un avance la investigación, pues, de constituirse como una cura contra el cáncer, es un tratamiento que no requiere de costos excesivos, por lo que podría estar al alcance de toda la población afectada.

“La producción que consideramos necesaria para la investigación es de muy bajo costo, no es del desarrollo de millones de dólares que no los tienen sino los laboratorios. Esto ha obligado a un doble sentido: el que se consiga algo que valga la pena para erradicar la enfermedad, sea efectivo y que además sea a un costo muy pequeño”, refirió.

Acerca de la Investigación

El proyecto de inmunoterapia contra el cáncer propone la combinación de células tumorales del paciente con el bacilo Calmette-Guérin (BCG) y formalina para la creación de una ‘‘autovacuna” que pueda lograr una respuesta positiva en el tratamiento del cáncer de mama.

Actualmente, según aclaró el instituto, se han tratado 23 pacientes, en su mayoría con cáncer de mama, y algunos casos aislados de estómago, colon y cerebro.


Llaman a no abandonar los tratamientos

Una de las primeras reacciones ocurridas con respecto al proyecto de Convit, fue la de la Sociedad Venezolana de Oncología, la cual hizo un llamado a los pacientes que padecen de cáncer a no abandonar sus tratamientos oncológicos.

En el exhorto, la organización, que agrupa a la mayoría de los médicos oncólogos del país, argumentó que la cirugía, quimioterapia y/o radioterapia son los únicos tratamientos debidamente comprobados que pueden mejorar las condiciones de salud de los pacientes oncológicos.

Sociedad Anticancerosa da su apoyo

El presidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela manifestó en información publicada por la Agencia Venezolana de Noticias que, si bien es cierto aún no se cuenta con las pruebas necesarias para certificar la eficacia de la autovacuna contra en cáncer promovida por Convit, ese tipo de iniciativas demuestran la buena voluntad del médico investigador, quien ha demostrado su profesionalismo a lo largo de más de 70 años de carrera.

martes, 17 de agosto de 2010

Un hombre que nació para curar



martes 17 de agosto de 2010



Jacinto Convit es un hombre que nació para curar a la humanidad. Él nos enseña que la salud es lo más importante y es sorprendente que a sus 96 años aún sigue estudiando y trabajando para una cura contra una enfermedad que ha sido fatal para la humanidad. 

El doctor Convit ha entregado su vida para conseguir una luz y una esperanza para todas estas personas que sufren este mal.

Hombres como este médico son los que necesitamos en nuestra patria. Ojalá que todos los galenos fueran como él: entregados a su carrera y a su vocación, sin importar el dinero, el prestigio y los honores.

Su único interés es curar y ayudar a todas las personas que están sufriendo a causa del cáncer. Así deberían ser todos los profesionales de la salud en nuestro país y en el mundo.
Hay que dar gracias a Dios porque tenemos a este médico comprometido con la vida y con la búsqueda de una cura para este mal.

A los organismos del Estado a los que les corresponde el tema de la salud en el país, incluso las instituciones y profesionales pertenecientes al sector privado vinculados con esta área de la medicina, los invito a ayudar a Jacinto Convic para que siga adelante en su investigación. 

Queremos, necesitamos, que este doctor pueda hacer más vacunas y usarlas en beneficio de toda la humanidad.

¡Adelante, siempre adelante, doctor Convit! y muchas gracias por dedicarnos su vida a encontrar una cura para esta terrible enfermedad.

Isabel Báez
Ama de casa, vocera de un consejo comunal de la parroquia 23 de Enero.
ana09111@gmail.com

lunes, 16 de agosto de 2010

Ruta de la Esperanza



Se espera continuar verificando los resultados a mediano y largo plazo para determinar su verdadera efectividad, hasta los momentos se han mostrado resultados positivos e importantes que pueden llevar a la cura definitiva del cáncer.


domingo, 15 de agosto de 2010

LA LECCION DE JACINTO CONVIT para La Razón

RUBEN OSORIO CANALES



En un país como el nuestro, intoxicado por una violencia verbal cotidiana que a nada conduce, atormentado por la intolerancia, execrado de la paz necesaria para emprender caminos de  construcción  que marquen con claridad un mejor futuro para la gente toda, suelen aparecer mensajes que llaman a la reflexión y a buscar la mesura que supone el diálogo y la vocación al consenso que nos enseñó la democracia.


He hecho un alto en mi trabajo de revisión de un par de libros que debo publicar este mismo año, para leer,  releer y pensar la carta que hace pocos días Jacinto Convit ha hecho pública en la que deja reflexiones que en los actuales momentos muy pocas personas se hacen.


Este gran científico casi centenario a quien  tanto le debe Venezuela nos acaba de dar  en esa carta una lección más  al reafirmar  su fe en las nuevas generaciones, su invariable convicción de que sólo haciendo y pensando se construye un país y su  amor por Venezuela al dejar sentado con la firmeza de quien ha dado todo y nada exige, al decir que “las naciones se hacen cuando se complementan todos y todos se ponen de acuerdo”.


Este hombre extraordinario que ha luchado sin descanso por mejorar las condiciones de vida del venezolano, que con su tesón y su vocación de servidor público entró en los dominios de la lepra y la derrotó, que se internó a sus noventa años en la investigación de una cura contra el cáncer que, por cierto, motivó una incomprensible polémica, más producto de la envidia que de los purismo científicos, desde los umbrales más envidiables de la humildad que acompaña su inmensa sabiduría adquirida en los campos del dolor, nos deja en su carta un mensaje que las nuevas generaciones tienen que memorizar de por vida y trasmitirla a las generaciones por venir.


En primer lugar nos dice que nadie puede renunciar a sus sueños, que todo sueño tiene que ser emprendido con valentía, con fortalecimiento del espíritu para superar los escollos, con vocación de servir a los demás evitando ese mal compañero de viaje que se llama el prejuicio. Una premisa que deben asimilar e interiorizar los jóvenes de éste país que son la mayoría, para ser cada vez más fuertes. El prejuicio que se despertó contra el leproso, en nada difiere del que se levanta contra el pensamiento distinto. Marginar y execrar a quien piensa distinto es un comportamiento tan prejuiciado como innoble.


Si un elemento es esencial al fortalecimiento de la democracia y las instituciones que la sostienen, es la diversidad de opiniones y puntos de vista, desarrollados a lo largo de una  confrontación civilizada. Sólo de esa discusión puede salir,  en la síntesis saludable que genera el consenso, el camino a seguir para lograr soluciones que puedan conducirnos al mayor cúmulo de felicidad posible. No es en la intransigencia, ni en el desprecio por la opinión del otro que podemos encontrar las mejores soluciones, por el contrario, por ese camino se llega a la batalla campal en la que se suceden días de criminal esterilidad.


En segundo lugar nos recuerda que estudiar la historia es una obligación a cumplir para poder identificar conquistas y errores, y tener a la vista un camino mejor demarcado para transitar con mayores posibilidades  para lograr el sueño. Todos los hechos son consecuencia de otros. La historia es el mejor camino para encontrar  la verdad de ellos.


En tercer lugar nos dice que en la unión de todos está la fuerza que nos pondrá en condiciones de salir airosos en la lucha, y lo ha dicho con una imagen contundente no hecha para el olvido sino para ser tallada en la mente y en el corazón de cada uno para beneficio de ésta y de las generaciones por venir. El Maestro nos ha dicho: “En medio de una batalla campal no se puede construir una nación”.


Esta verdad del tamaño de un templo tiene que llegar a la mente de quienes en este momento se baten en una lucha estéril que sólo conduce a la destrucción y a la desesperanza y en modo particular por aquellos que, desde cualquier poder, la siembran sin pensar en sus nefastas consecuencias.


La vida de este hombre de elevada estatura moral ha sido un ejemplo de lucha contra la adversidad, un ejemplo de cómo con deseo y pasión para vivir, se construye el impulso fundamental para lograr las grandes metas.  Su larga experiencia  que comenzó en el  leprocomio de Cabo Blanco en Maiquetía, lugar que él definió como “espantoso” lo ayudó a comprender la realidad de una “sociedad profundamente egoísta incapaz de comprender el dolor ajeno.


Su mensaje llega en un momento dominado por la intolerancia y una ambición de poder de naturaleza excluyente cuando el país necesita un diálogo profundo entre todos los factores que hacen vida aquí. Nadie sobra en el camino que hay que hacer para construir la patria que nos merecemos. Detenernos a pensar y repensar la claridad de su mensaje es una manera de aprender a ser más y mejores ciudadanos venezolanos enarbolando las banderas de la solidaridad, del sueño compartido y de la aventura de ser constructores de un país mejor.


Para nada es imposible hacer un maridaje entre el tema de este artículo y un plato. Si revisamos el devenir de nuestra realidad gastronòmica nos damos cuenta que para hablar de la cocina venezolana  tenemos que hacer una gran fusión de todas las cocinas regionales que conforman nuestra vocación. Cada región tiene su cocina y cada una le aporta a la región vecina lo mejor de sus sabores, de sus olores, de sus fogones y sus saberes, operándose el milagro de permanecer cada una con su propia identidad. En nuestros hervidos, asados, pabellones, minestrones y nuestra emblemática hallaca, tenemos ejemplos vivos de cómo hacer de la unión de elementos distintos, una fuerza insuperable. Mientras usted elige el plato suyo me voy con una bullabesa criolla incorporando pequeñas porciones de todos nuestros pescados y verduras nacionales. El ajì dulce y el torito de Margarita, el jurel de la Guaira , el lau lau de Guayana, el armadillo zuliano, el mero de Falcòn, los camarones de Araya, la trucha de los Andes, las verduras y el repollo de otras apartes de esta querida Venezuela. Al final coma su plato con devociòn y fe en un mejor futuro en el que la opinión de cada uno sea tomada en cuenta.


EL CONVITE

Venezuela serà un gran paìs el dìa en que depongamos la batalla campal y nos unamos todos para enriquecerla en la pluralidad de pensamiento.

viernes, 13 de agosto de 2010

Caso del doctor Jacinto Convit



La titular de la cartera de salud notificó que su despacho posee el informe detallado enviado por el doctor Jacinto Convit sobre el proyecto que adelanta en el Instituto de Biomedicina, de una vacuna contra el cáncer, el cual está siendo analizado en el comité de ética y bioética del Ministerio.

Sin embargo, aseveró que “toda investigación científica amerita muchos años de investigación, no dos, ni tres, ni cuatro años, sino más de diez años. Además, debe realizarse bajo parámetros nacionales e internacionales”.

Por lo tanto, garantizó que el Ministerio de Salud cubrirá toda la normativa legal internacional antes que se use algún tipo de nuevo medicamento en la población venezolana.

AVN

jueves, 12 de agosto de 2010

MEDICINA I SERÁN VISTAS OPERACIONES TRANSMITIDAS DESDE EL ÁREA QUIRÚRGICA

Instituto La Floresta creó auditorio "Jacinto Convit"

Ofrecerán videoconferencías con especialistas de otros países

Caracas. Como un aporte al cono-cimiento de los avances tecnológi¬cos en el área quirúrgica, fue pues¬to en funcionamiento en el Institu¬to Médico La Floresta en Caracas, el auditorio "Jacinto Convit", en reconocimiento a la excelencia académica y al ejercicio de la me-dicina del reconocido hombre de ciencia, quien estuvo presente en el acto de inauguración.

El presidente de la Sociedad Mé-dica La Floresta, Rene Sotelo, ex-plicó que este novedoso auditorio tiene diversas particularidades que originaron una inversión su¬perior a BsF 70.000 en cableado y tuberías para transmitir por fibra óptica desde el área quirúrgica operaciones en vivo.

El periodista Osear Yanes, quien estuvo a cargo de la conducción del acto, hizo la presentación de Jacinto Convit, la cual estuvo pre¬cedida por la transmisión en vivo de una cirugía de prostatectomía radical rebotica.

Asimismo, en el evento fueron transmitidas dos videconferen-cias: la primera con Thomas Ahlering, director de Robótica de la Universidad de Irvine en Cali¬fornia, USA, y la segunda con Ralph Clayman, decano de la Fa¬cultad de Medicina de la misma casa de estudios.

El presidente de la Sociedad Médica La Floresta informó ade¬más que con el auditorio "Jacinto Convit" están incorporados a la Red Académica de Centros de In-vestigación y Universidades Na¬cionales Reaccium, lo que les per¬mitirá realizar videoconferen¬cias a través de Internet n con importantes especialistas, universi¬dades y centros médicos naciona¬les e internacionales.

Informó adicionalmente que el auditorio tiene capacidad para 60 personas y está ubicado en el nivel PH del Instituto Médico La Flores¬ta. Igualmente forma parte de un espacio que ha sido especialmente acondicionado para el funciona¬miento de la Sociedad Médica e in¬cluye la sala de la junta directiva, la oficina de Dirección de Docen¬cia e Investigación y la secretaría de la Sociedad. • NOTICIAS






miércoles, 11 de agosto de 2010

Convit, el Nobel y los aplausos del enemigo

Cecilio Canelón
miércoles 28 de julio de 2010



....Más recientemente y en ámbitos más cercanos, hace unas pocas semanas hubo un revuelo en Venezuela porque el doctor Jacinto Convit creó una vacuna que ha demostrado su efectividad contra el cáncer. Esta noticia, que por sí misma y sin mayor esfuerzo debía generar una conmoción mundial o al menos una curiosidad del tamaño de ese enorme salto adelante en la medicina moderna, comenzó a interesar a la opinión pública y al mundo de las investigaciones científicas. Hasta que el noble anciano (que por cierto, y para que quede claro, jamás se ha revelado como chavista, comunista ni nada parecido) cometió un error: dijo que esta vacuna no debería ser comercializada, que su misión en el mundo era curar el cáncer de manera gratuita y no para enriquecer a nadie, Y NI SIQUIERA A ÉL MISMO. Ese fue el principio del fin de la nueva noticia. El gremio de médicos mercaderes de la salud, la sociedad de oncología y otros clubes de comerciantes del dolor y el derecho a la salud, le saltaron encima a Convit, acusándolo de estar violando nosecuántas normas bioéticas. Ya cualquiera puede entenderlo: si Convit en lugar de querer hacerle un regalo a la humanidad le hubiera puesto precio a la vacuna aquí todo el mundo lo hubiera apoyado, le hubieran pagado por la fórmula y en pocas semanas varios laboratorios pondrían el medicamento en el mercado a un precio impagable. Y poco después, con toda seguridad, le darían el Nobel al viejo científico.

martes, 10 de agosto de 2010

PROHIBIDO CONVIT EN VENEZUELA

Por: Oscar José Armas González
Fecha de publicación: 10/08/10
 
 
 
 
....allí está el respetado Doctor Convit, crucificado por el Colegio Medico Venezolano y sus maraña de la corporaciones de la salud, por el hecho de proponer que su tratamiento e investigación contra el cáncer, fuesen gratuitos para el pueblo, como un aporte a la humanidad.

lunes, 9 de agosto de 2010

Sobre los valores éticos, científicos y humanísticos


Autor: Gonzalo Casino


Los 65 médicos elegidos por la WMA (World Medical Association)  son dignos representantes de estas tres tradiciones perdurables de la medicina. Entre ellos están, por ejemplo, el venezolano Jacinto Convit, que ayudó a erradicar la lepra, el chino Nanshan Zhong, que alcanzó notoriedad mundial por sus trabajo en la reciente epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), o el británico Richard Doll, recientemente fallecido, que relacionó hace 50 años el tabaquismo con el cáncer de pulmón. Todos ellos aportan reflexiones que convendría considerar. Como la que hace Pedro Alonso, el único español que aparece en la lista, por sus recientes éxitos en el desarrollo de una vacuna eficaz contra la malaria: "La enfermedad no es simplemente una consecuencia de la pobreza, es también una causa de la pobreza". O lo que recuerda el búlgaro Nikolai Tsankov: "A veces una sonrisa puede curar más que todas las excelencias científicas que posea un médico". O lo que explica Refaat Kamel, cirujano de Egipto: "La medicina es un estilo de vida. Mantiene el cerebro ávido y curioso". O lo que señala el psiquiatra y experto en bioética Luis Picard-Ami, de Panamá: "Me preocupa profundamente que la medicina se convierta en una industria". O lo que reflexiona Adib Jatene, cirujano torácico y cardiovascular de San Paulo (Brasil): "La profesión existe para ayudar a quienes sufren y no para ayudar a la gente a ganar dinero". Por suerte para la profesión hay muchos, muchísimos otros médicos dedicados como ellos.


RAFAEL RONDON TARCHETTI, Leyenda del Periodismo

Quiero por este medio agradecer al Periodista y leyenda viviente  RAFAEL RONDON TARCHETTI,  a quien tengo el honor de haber recibido su llamada telefónica el dia de ayer domingo 8/8/2010, lamentando no haber estado en casa y oir por la contestadora, sus estimulantes palabras de aliento y consideración para nuestra familia y en especial al Dr. Jacinto Convit y su equipo de trabajo.

Es un orgullo para nosotros el recibir tan delicada atención y lamento no poder haber encontrado su teléfono para agradecerle personalmente tan bellas palabras.

Muchas gracias Don Rafael, tocayo; quedo a sus gratas ordenes en esta humilde pagina para lo que usted a bien considere.

Atentamente.-
Rafael Convit H.

domingo, 8 de agosto de 2010

A la Periodísta Magaly Rodríguez

En nombre de nuestra familia, queremos agradecer a la periodista Magaly Rodríguez de la Revista Todo en Domingo, del diario El Nacional, por captar fielmente el lado humano, al hombre, al ser de carne y hueso que es Jacinto Convit contado por su familia y publicado el día de hoy domingo 8 de Agosto de 2010.

Entre todas las entrevistas, sin menospreciar el valor de ninguna, esta ha sido diferente ya que Jacinto Convit, no es solamente la maquinita de curar y salvar vidas, que a algunos colegas le molesta, sino al ser que sufre y siente en carne propia la desesperación de la gente. Describir su vida cotidiana que no podemos separar al de la pasión por la medicina, aunque el siga tratando. Todas las anécdotas y situaciones que él ha vivido como ser está rodeado de un toque servicial hacia sus semejantes y eso la Srta. Magaly ha captado con una simpleza como la del pueblo venezolano mismo, que lucha, sufre, trabaja y entre tristezas y alegrías no deja de ser fiel a su condición de hijo de su patria Venezuela, que no abandona sino se sigue preguntando qué podemos hacer por ella ahora.

Srta. Magaly, muchas gracias por ese maravilloso gesto de defender la esencia de lo que somos!... Venezolanos de Corazón.

Los Convit

jueves, 5 de agosto de 2010

Como se puede llamar esto?


El investigador del Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina (SAIB), Enrique Arciniegas, hizo un llamado a las autoridades correspondientes a detener la aplicación de la autovacuna contra el cáncer que promueve Convit (quien preside el mismo ente), entre otras cosas porque el espacio donde se lleva a cabo la investigación no reúne las condiciones de infraestructura necesarias para su desarrollo.


LADY GÓMEZ/CIUDAD CCS

Así es la Historia de nuestros grandes hombres

Por: Lus E. Rangel M.
Fecha de publicación: 16/10/09


....Al ilustre venezolano Humberto Fernández Morán, creador del cuchillo de diamante, entre otros avances extraordinarios para la física de su tiempo, le negaron este bien merecido premio, porque nunca quiso nacionalizarse estadounidense, requisito indispensable para acceder a este reconocimiento; porque uno de los fundamentos sicológicos del dominio de ese país es la idea de que de él han sido los mayores genios del mundo; aun cuando su mayor especialidad es arrebatárselos a otros. Si no existe, podría crearse un premio nacional con su nombre, para reivindicarlo.

No pretendo desconocer los méritos de los estadounidenses que han contribuido al avance científico de ese país y del mundo; pero, un Premio Nobel para un venezolano, hace varias décadas, hubiese determinado que otros criollos se sintieran estimulados a realizar un esfuerzo adicional por alcanzar grandes metas en la ciencia, y quién sabe cuál sería el desarrollo actual de Venezuela; de no haber existido y continuar existiendo esos obstáculos.

De la tan perfectamente planificada obstaculización del desarrollo tercermundista, del cual el desconocimiento de méritos forma parte, no ha escapado el doctor Jacinto Convit con su vacuna contra la lepra. Llegó a tal extremo que los ingleses reclamaron la paternidad para arrebatarle la propiedad intelectual; pero, Convit, conocedor de la realidad científica mundial, les “colocó un peine” con la variedad del cachicamo utilizado para sus experimentos y “los súbditos de la reina cayeron”. El cachicamo de Convit no trabajó para la lapa de los ingleses.

En un rango mucho menor, pero que refleja la realidad de la investigación científica y el desarrollo tecnológico, de los cuales son víctimas los “países tercermundistas”, por la lentitud que padecen aún para adaptar la tecnología de otros países, está el clásico de la lavadora de burbujas, creada por un venezolano, y al cual los asiáticos le arrebataron la propiedad intelectual, luego de una exhibición pública, e iniciaron inmediatamente su producción a escala industrial. El venezolano creador del motor que funciona con “energía de punto cero” (sin necesidad de conectarse a un sistema eléctrico) teme que al él le ocurra lo mismo, y mantiene su secreto.

A la mayoría de nuestros investigadores que han realizado estudios en el exterior, les fue asignado un módulo específico de alguna gran investigación, cuyo propósito real nunca conocieron. Algunos se entusiasmaron tanto por el tema que se que se olvidaron que habían ido a ese lugar a obtener un conocimiento que le fuera útil a nuestro país y terminaron permaneciendo fuera de nuestra patria; tanto por el monto de los ingresos como por la esperanza de que sus esfuerzos serían reconocidos con un premio de renombre.

¿Cómo se sentirán ahora que saben la verdad sobre esos reconocimientos? Como usted y como yo: ¡molestos de que nos crean estúpidos! ¿Por qué no se le concede el Premio Nobel de la Paz al Maestro Antonio Abreu, creador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles, las cuales nos permiten alcanzar la paz interna a intérpretes y escuchas? ¡Iniciemos la campaña para lograrlo!



luiserangel@hotmail.com

lunes, 2 de agosto de 2010

Una esperanza llamada Convit...

video
AVN

Tres pacientes con cáncer son parte de las diferentes etapas del tratamiento experimental, basado en la inmunoterapia, que desarrolla el doctor Jacinto Convit en el Instituto de Biomedicina en Caracas. Sus testimonios y los de sus familiares muestran la ayuda que han recibido del doctor Convit y de su equipo para enfrentar la dura batalla contra esta enfermedad. Una esperanza llamada Convit presenta la preparación, el funcionamiento de la autovacuna y por qué, de ser un éxito, significaría una revolución en el ámbito médico. También incorpora la historia de un hombre de ciencias de casi 97 años, que toca el lado más humano del estudio y que resalta el valor de la medicina al servicio de la gente.


Jacinto Convit: "en medio de una batalla campal no se puede construir una nación"




 
Creo en la juventud

Encontrar en la vida un deseo, una pasión para vivir, es un impulso fundamental.

Uno nunca puede pensar en el futuro si no trae la historia. La historia enseña mucho, cómo comenzó, cómo se desarrolló. Se hace camino al andar.

La Leprosería de Cabo Blanco, en Maiquetía, Venezuela, lugar espantoso donde predominaba la miseria y el dolor, fue para mí una escuela de bondad. Cuando estudiante hice una visita a Cabo Blanco. Me impresionó la situación de un grupo muy grande de pacientes, serían cerca de mil, donde la situación era tan grave que no tenían ningún tratamiento, estaban execrados, rechazados por una sociedad profundamente egoísta, incapaz de entender lo que es el dolor humano. Sentí un gran deseo de trabajar por esa gente, de ver qué podía hacer por ellos.

Una vez graduado y trabajando en ese lugar, lo primero que hicimos fue estudiar la posibilidad de desarrollar un tratamiento que curase la enfermedad, que acabase con las leproserías y con las leyes que obligaban al aislamiento compulsorio. Ese fue el objetivo.

Con un grupo de ocho jóvenes estudiantes de medicina, que tendrían para aquella época alrededor de 22 años y yo, que tenía 24, nos dedicamos con pasión a trabajar para liberar a un grupo humano que era perseguido por su enfermedad. Con nuestra vocación y la experiencia de un equipo de excelentes profesionales, dimos con una solución efectiva.

Con resultados en mano, nos dirigimos a las autoridades y les dijimos: “miren, se está cometiendo un error grave al aislar compulsoriamente a estas personas, separarlos de sus seres queridos crea una gran tragedia en los grupos familiares y nosotros encontramos una solución”. Lo que teníamos era el deseo de luchar por la libertad, un derecho al que no se puede renunciar.

El prejuicio es el elemento más grave y más difícil de combatir. Creo que no se ha estudiado a fondo y parece que no es un asunto que resuelva la educación. Como decía Goethe “ser humano es un deber”. El estigma afecta a la sociedad y hace extremadamente difícil el control de la afección, incide sobre la familia y sobre el enfermo mismo, quien se esconde para evitar el rechazo. No hay nada que alivie más a un ser humano de su sufrimiento, que ser liberado de la marca de un estigma.

Yo creo que los sentimientos de amor hacia el ser humano van a estimular en él la vocación de servicio, que no es otra cosa que pura y simplemente un profundo amor a la vida. El que tenga facilidades para amar a los demás, que lo haga con lo que disponga. Luchar por la felicidad de los demás, sirve para la evolución de uno como persona. Dedicarse con ahínco a tratar de mejorar la situación del prójimo es fundamental en la vida.

Lo importante es que la gente progrese, transforme su forma de vida y tenga lo suficiente para ser feliz, que tenga salud y educación. La sociedad tiene que comprender que la salud es la base para el progreso.

Para la evolución es preciso la autonomía, la iniciativa, la disposición para el esfuerzo, las evaluaciones periódicas para asegurarse de que se está en la vía correcta. Es necesario impulsar la vida del pueblo para que este tenga la información suficiente, para que se organice y obtenga los recursos requeridos. El maestro tiene que aprender, tiene que impulsar la evolución. Los padres y la organización familiar deben edificar la estructura para el desarrollo de la persona desde el comienzo de la vida.

Los hombres de ciencia, los científicos, luchamos contra lo imposible, consagrándonos a los demás, transitando los posibles caminos para lograr que la vida se parezca cada vez más a la vida. Cuando tengo un ratico libre, me gusta soñar en las otras cosas que quisiera hacer por esos otros pacientes cuyas enfermedades aun siguen sin respuesta alguna. De allí surgió el interés por el modelo de una inmunoterapia del cáncer, que venimos desarrollando como un estudio que puede resultar importante.

Hay mucha gente con un lenguaje depresivo, insistiendo en que estamos mal. Creo que, al contrario, tenemos que formar a los jóvenes con la capacidad de superar las situaciones, sin importar las dificultades en las que se encuentren. Debe haber un cambio de actitud. Los hombres aman más el esfuerzo y la producción hecha por ellos mismos.

Me gustan los filósofos que hablan del porvenir y de la proyección sobre el futuro del mundo. Los países se hacen pensando y haciendo. Hay que crear un ambiente adecuado para el pensamiento. En medio de una batalla campal no se puede construir una nación. Las naciones se hacen cuando se complementan todos y se ponen de acuerdo.

Creo en la sociedad, creo en la juventud, que son los que deben cargar ese peso importante, hacer un esfuerzo enorme. Nosotros haremos, con el tiempo que nos queda, todo lo que podamos, pero ellos tienen que hacer esa carrera de relevo.


Jacinto Convit
2 de agosto, 2010